viernes, 31 de diciembre de 2010

Los ruidos del día a día

Si se callase el ruido, 

oirías la lluvia caer

limpiando la ciudad de espectros,

te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Los días son, para mi gusto, demasiado ruidosos. Empiezan con un estridente y falso kikiriki  que, desde el móvil, me indica que ha llegado la hora de levantarse. Pocos minutos después, la señal horaria y los diferentes informativos radiofónicos me van acompañando en el remoloneo entre las sábanas, la ducha y los nuevos ruidos que van despertando mis mañana. El zumbido del exprimidor y los pitidos de la cafetera, el microondas y la tostadora me indican que ya puedo tomarme el sonoro desayuno. Continúo en el baño, con el silbido del cepillo de dientes y a las 8:15 en punto, la máquina de barrer las calles y su fiel compañero el chorro de aire que despeja las aceras de hojas secas empiezan a ponerme nerviosa. Todo ello, entremezclado con algún claxon, una ambulancia, la subida de barreras metálicas y algún grito por la calle, conforman mi primera hora de día.

Es una hora que me introduce al ruido de las demás. Voces altas en el trabajo contando el último capítulo de la serie de moda, portazos de un jefe malhumorado que llega tarde, móviles que no paran de sonar (¿para qué se inventó el "modo silencio o vibración"?), tacones que suben y bajan escaleras, el estruendo de las máquinas de aire acondicionado y el chuf cada par de minutos del ambientador. Sumamos la fotocopiadora, el escáner, los once teléfonos fijos sonando y el movimiento constante de sillas que hacen de las siguientes seis horas y media una orquesta constante de soniquetes que van ocupando mi cabeza.

Por la tarde, más de lo mismo en diferentes contextos, medida y volumen. Interfonos que suenan, camiones de la basura que recogen los desperdicios silenciosos o los envases de vidrio ensordecedores, un poco de tele, de música, diferentes tonos del móvil que me indican la llegada de un mail, de un mensaje, de un tweet, de un WhatsApp o de una conversación por Msn. Se oyen risas y llantos, gente transmitiendo buenas noticias, ordenando el pedido en la frutería o quejándose de las últimas subidas de la luz. Y, a todo ello, una que debería pensar, oírse sus ideas para poder plasmarlas por escrito o en voz alta, se queda con la copla de algunas y el soniquete final de otras. Es la impotencia de comprobar que muchas veces los sonidos exteriores no dejan oír los propios, que los ruidos falsos creados por el hombre impiden escuchar el trinar de los gorriones, el movimiento de las copas de los árboles, el vaivén de las olas del mar o la lluvia caer sobre mi balcón. Pero no sólo eso, también me impiden escribir "a la primera" sobre los problemas que estamos teniendo en el país, sobre las emociones de este año que se acaba o de las ilusiones para el que empieza. 

Voy apuntando ideas en cuadernos y hojas sueltas para luego desarrollarlas, pero se pierden por el camino y mientras intento adivinar qué quería decir con una frase o unas líneas sobre un tema, siento absoluta admiración por aquellos que son capaces de no oír lo de fuera o de oírlo y escribirlo para que los demás podamos poner palabra a las ideas que rondan sobre el mar de ruidos y materia gris.

Ismael Serrano, cuya canción he querido que acompañara estas líneas es una de esas personas capaz de poner por escrito lo que él piensa, es capaz de estar presente en casa, compartiendo sus pensamientos a través de su voz y la música y de reflejar a la perfección ideas que no sé expresar tan perfectamente. De él, al igual que de otras personas "anónimas" no quiero que pare el ruido, quiero que sean mi lluvia ensordecedora que me empapa de vida que, al fin y al cabo, es llenarme de pensamientos.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Éxito de marketing

Ahora que estamos envueltos del "espíritu consumista navideño", ahora que las empresas nos bombardean con publicidad de sus productos, de sus servicios, de sus promociones especiales. Ahora que nuestras cabezas son receptoras de todo tipo de reclamos para que compremos en determinados establecimientos o consumamos determinados productos, me llaman la atención aquellas empresas que han conseguido cotas de éxito insospechadas sin recurrir a la inversión publicitaria.

Hay empresas que revolucionan el mundo comercial de forma drástica y sin prever sus consecuencias. Algunas de estas marcas están en nuestra vida de una forma muy presente y activa. Son empresas que han cambiado la forma de actuar "tradicional" para dar un vuelco al concepto de marketing y les ha funcionado muy bien. Para ellas, el marketing ha dejado de tener la concepción tradicional de "conjunto de acciones encaminadas al producto, precio, distribución y promoción con el fin de satisfacer las necesidades del cliente". Ahora, para algunas, lo principal es crear necesidades para luego cubrirlas con sus productos.

No voy a hablar de los numerosos "cacharritos" que llenan nuestras casas y cuyo sentido de la utilidad, cuya cobertura de nuestras necesidades no ocupa ningún escalón en la Pirámide de Maslow (fisiológicas, seguridad, sociales, estima y autorrealización), ni me voy a exceder en las demasiadas que ocupan la punta, las de estima y autorrealización. Pero sí mencionaré que, con la consecución de la inversión de la pirámide, las empresas también deben invertir en sus campañas de marketing. El lujo ya no es exclusivo ni está destinado a determinados productos. Hay marcas que, sin perder un ápice de esa aureola de exclusividad y elitismo han acercado el lujo a los consumidores de a pie y, sin duda, Apple es el paradigma de ellos. Personas de cualquier nivel adquisitivo tienen (o pueden tener) un Ipod, un Iphone o un Mac pagado a plazos. Es el lujo llevado a la calle gracias a un diseño bonito, a unas aplicaciones que cubren los deseos de sus usuarios y una capacidad de adicción y de "necesitar" otros productos de la marca muy elevados. Es un lujo efímero, ya que la vida de sus productos tienen una vida corta y es el lujo de todas las edades.

Por otro lado, las familias de poder adquisitivo más elevado han cambiado sus hábitos de consumo tradicionales para pasarse a ser consumidores de establecimientos económicos que han conseguido aunar diseño, calidad y precio para poner en el mercado productos asequibles que tanto gustan a princesas como a las mujeres de su servicio. Empresas como Ikea, que ha hecho de la distribución su caballo de batalla y que ha triunfado con campañas publicitarias como "Bienvenido a la República Independiente de tu casa" o "redecora tu vida", ha cambiado la concepción del mueble y de la decoración en algo efímero, en algo de usar y tirar. Y su éxito es absolutamente demoledor. Sus sillas comparten espacio en comedores de lámparas de araña; sus consolas se sitúan al lado de camas del siglo XVIII o sus armarios se llenan de ropa en poblados de chabolas. Sus telas, muebles, vajillas, velas o cocinas ocupan dependencias en casas de recién casados, de singles, de matrimonios mayores con o sin hijos, de casas de alquiler, primeras o segundas residencias. Ikea está en despachos, en tiendas, en restaurantes. Ikea no tiene un target concreto. Ikea está por todo y todos somos el público objetivo de Ikea. 

Además de las empresas foráneas, España es puntera en diferentes sectores con marcas que han revolucionado el mercado. En nuestro caso, el éxito más grande de una empresa que cubre necesidades fisiológicas pero acercándolas al lujo, es Zara. La marca más importante del grupo Inditex llegó al mercado para ofrecer a los consumidores productos de calidad (en muchas ocasiones imitando otros "de marca" existentes en el mercado) a precios económicos y se ha convertido en un referente mundial de una forma impensable hace algunos años: sin publicidad. Su campaña de marketing más asombrosa es haber prescindido de campañas publicitarias a favor del "boca-oreja", de la competitividad de sus productos y del precio.

Zara rompió el mercado de la moda haciendo alcanzables para el público productos de diseño y calidad y ha conseguido expandirse tanto en líneas de negocio como en países. Su sistema de distribución se estudia en diferentes asignaturas de carreras y masters por todo el mundo y dentro de su estrategia de empresa ha conseguido crear diferentes percepciones de su producto según la zona en la que los vendan. Todo ello, lo ha conseguido sin campañas publicitarias, situándose en locales relevantes de las ciudades, cuidando a sus empleados y cuidando mucho al cliente.

Ahora bien, la incorporación de su tienda online supuso un nuevo reto y, se habló del primer fracaso de la firma presidida por Amancio Ortega. El enorme éxito de ventas offline hacían presagiar un éxito de ventas online, pero no hasta el punto de llegar a desbordar literalmente a la empresa. Desde agosto, fecha en la que se puso en marcha la tienda online de Zara, ésta se ha convertido en su mayor punto de venta, en el mayor creador de puestos de trabajo y también en el mayor creador de problemas para los directivos. A Zara le ha llegado el éxito online sin hacer una buena planificación. Es más, si en Google pones Zara, lo primero que aparece es la página internacional de la empresa y bajo su nombre se puede leer: "You can find all the new clothes that arrive to our store once a week and you can also see the pictures of the catalogue and lookbook.". Nadie en toda la empresa puede dedicar un  minuto a escribir un texto en su web que sea el que aparezca al buscar la mayor empresa española en la red??? Sin duda, Zara es el paradigma del éxito sin campañas de publicidad. Su éxito es externo a ellas y, pese a que ha funcionado muy bien hasta ahora, la necesidad de cuidar las formas en la red, al igual que lo ha hecho fuera de ella, es fundamental. El éxito seguirá cubriendo de millones a Inditex, pero sin olvidar tratar al cliente online igual que se hace al offline. Internet también necesita campañas de comunicación y relaciones públicas y empresas como Zara debe cuidarse de ellas. 

   



lunes, 20 de diciembre de 2010

La gran revolución del siglo XX



Las revoluciones, hasta ahora, las habían realizado siempre los adultos. Los niños y jóvenes se adherían a ellas, las seguían y aprendían de sus mayores. Los más sabios, los ciudadanos más preparados gestionaban el conocimiento y “guiaban” la forma de actuar de los demás.

Los adultos cambiaron los gobiernos tanto en la antigua Grecia como en Roma. Los adultos conquistaron y colonizaron el Nuevo Mundo. Los adultos construyeron las grandes obras arquitectónicas, escribieron las mejores novelas y descubrieron cómo curarnos de las enfermedades. Los adultos eran los prescriptores y la fuente de sabiduría en un mundo con una tasa de natalidad muy superior a la actual.

Los mayores actuaron activamente para llevar a cabo el acontecimiento que supuso el punto de inflexión de la civilización humana: la Revolución Industrial. Los cambios que trajo esta revolución desde finales del siglo XVIII supusieron las transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales más asombrosas desde el Neolítico.  

La Revolución Industrial nos trajo la aparición de la máquina de vapor y los cambios en el sistema productivo. Nos trajo el interés y la productividad intelectual de muchos investigadores posteriores que, de no ser por los avances llegados con la revolución, no podría haber sido posibles.

El siglo XIX trajo nuevos avances, en este caso en comunicación. Llegó el telégrafo, el teléfono, la fotografía, el cine. En el siglo XX, la radio y la televisión. En todos estos sistemas de comunicación, los "mayores" de las casas tenían el dominio y el conocimiento sobre el aparato. No llegaba un artilugio nuevo a casa sin que los adultos lo aprobaran. Los adultos lo manejaban y hablaban de ello con sus conocidos. A los jóvenes, se les dejaba usar bajo la supervisión del mayor, se les explicaba cómo manejarlo y poco más. 

Todo este orden ha cambiado con la nueva revolución, con la Revolución Tecnológica que, desde finales del siglo pasado, nos tiene inmersos en un cambio social, económico, cultural y generacional sin parangón en la Historia. Y es que, además de la extrema rapidez con la que se transmiten y mueven los nuevos avances, la gran diferencia entre ésta y las revoluciones previas es, sin duda, la gran ruptura entre generaciones de una misma sociedad que está causando.

Ahora, los mayores impulsores de los cambios son los jóvenes, los adolescentes, los menores de 30 años. En las casas, se ha incorporado un nuevo lenguaje. Los padres están asustados con el "gasto tecnológico" no revalorizable que hacemos los jóvenes en una época de crisis en la que de lo último que prescindimos es del móvil, de la conexión ADSL, del nuevo Ipod, de los juegos de Wii o Play y de todo aquel aparatejo electrónico que se ponga a nuestro alcance. No nos da miedo probar, "jugar" con los nuevos instrumentos, pasar horas y horas frente al ordenador aprendiendo cosas nuevas, comunicándonos con gente a la que no conocemos pero que hemos visto que comparten más intereses que gente que tenemos cerca.

Por primera vez, los jóvenes españoles estamos aprendiendo inglés en masa gracias a "seriesyonkis" y los capítulos subtitulados que nos llegan de Estados Unidos. Pero, además, manejamos un nuevo lenguaje que nos hace detenernos en muchas frases para "explicar" a los adultos qué significa cada uno de estos nuevos vocablos. Hablamos de tweets, de posts, de links. Nos cansamos de explicar cómo funciona Facebook, Twitter o de enseñar a entrar en nuestro blog para que "mamá" pueda leer de qué le hablo a todo el mundo que pase por aquí.

Los adultos de la casa han dejado de ser los controladores de la situación, los que sabían más que los hijos. Ahora, los adultos piden asesoramiento constante a esos niños que les están ganando la partida ante la invasión de las nuevas tecnologías. Los adultos de mediana edad son el primer corte generacional que rompe con la estructura sociológica tradicional. El segundo, y ya en muchos casos irrecuperables para la revolución, son los "abuelos" que, como mi abuela Luisa, han decidido que ya no están a tiempo de aprender a manejar "el demonio" que lo sabe todo y que llevo a todas partes con el portátil o el móvil.

En el primer escalón a superar de la revolución, los adultos en los hogares, la situación se soluciona de forma más o menos amistosa. Si hay un joven con capacidad didáctica, enseña a los adultos cómo manejar aquellos programas y aparatos que mejor les puedan ir. Se enseña a la madre a hacer álbumes de fotos por Internet o al padre a usar Ebay. Si el hijo sabe mucho pero le falla la paciencia para explicar diez veces cómo entrar en determinado sitio, se limitará a hacerlo cada vez que su madre o su padre lo necesite. Además, la presencia de un joven en casa, garantiza una inmersión en el lenguaje tecnológico muy útil y necesario de cara al futuro de unos adultos que deberán ir trabajando cada vez con mayor frecuencia con estas nuevas tecnologías y que, muy probablemente, pasarán las últimas décadas de su vida "obligados" a consultar todos los recibos de la casa en la red, a mandar la declaración de renta o a pedir cita previa para renovarse el carné de identidad, cambiar el padrón municipal o inscribirse en el club social de su barrio. 

Ahora bien, el escalón difícil de superar actualmente y que está frenando el conocimiento, la iniciativa y la creatividad de muchos jóvenes radica en la empresa. Los jefes mayores, que han dirigido sus organizaciones con buen criterio y muy buenos resultados hasta la fecha, se encuentran con las ideas de unos jovencitos que les hablan en un lenguaje que no conocen y que su uso lo perciben como una pérdida de tiempo y de recursos (tanto humanos como económicos). Adentrarse en las redes sociales, cambiar esa página web creada allá por el año 2000 en una 2.0, invertir en AdWords, conocer los intereses de sus clientes mediante encuestas de satisfacción on-line, estudiar las estadísticas de entrada y permanencia en los sites propios de la empresa, analizar la competencia en la red o realizar campañas de marketing on-line novedosas y rompedoras son aventuras indispensables para la supervivencia empresarial que, por desgracia en demasiados casos, son consideradas como cantos de sirena que distorsionan hacia lo que para ellos "realmente importa", que son los números.

Pero, estos empresarios olvidan que, además de sus actuales que podríamos considerar como esos adultos que están dando sus primeros pasos con las nuevas tecnologías, hay toda una generación que está pisando firme en este océano de redes e instrumentos. Una generación que ya empieza a tener cierto poder adquisitivo (pese a que la crisis esté frenando nuestro desarrollo profesional) y que necesitan tener a su disposición todo el abanico empresarial para poder comparar, analizar, opinar, compartir, twittear o linkear. Esta generación que pasa horas encerrada en sus habitaciones y que, realmente está conociendo el mundo y sus posibilidades desde una pantalla de ordenador. Esta generación empieza a merecer un reconocimiento por parte de los empresarios adultos y que debe demostrarse en la adaptación de sus negocios. Si para ello nos necesitan, úsennos que es lo que queremos!!!

viernes, 17 de diciembre de 2010

Sobre rumores, falacias y la situación periodística española

Durante la primera semana, por no decir en la primera clase, del primer curso de Periodismo se enseñan los principios básicos para dar una noticia. En primer lugar, se incide en que “el rumor no es noticia”, añadiéndose que “las informaciones deben contrastarse” y “por fuentes fidedignas y de confianza”. Estas tres premisas son básicas a la hora de comunicar con precisión, de ofrecer a la población que se fía de “lo que ve en los medios” la información más veraz posible y con las menores interferencias ni intereses.

Estos principios básicos parecen haber desaparecido últimamente del panorama periodístico nacional. Con la aparición de Internet, los rumores se magnifican convirtiéndose en noticias que llegan a los medios tradicionales que, sin previa comprobación, publican los hechos como si de ciertos se trataran, llegando incluso a abrir telediarios u ocupar portadas en periódicos.

La información más perjudicada por esta avalancha de rumores es, sin ninguna duda, la información deportiva. Actualmente, los cuatro periódicos deportivos de tirada nacional ocupan parte de sus páginas a secciones de la denominada "prensa rosa" relacionada con deportistas. Además, desde hace un tiempo, utilizan las redes sociales como fuente de información, sin recordar que, cuando alguien comunica un hecho siempre tiene un interés detrás, ya sea vender, promocionar, calumniar o proteger algo o a alguien. Por ello, se hacen imprescindibles las comprobaciones mediante la utilización de dos fuentes diferentes, como mínimo. 

De este año que ya acaba, rescato dos informaciones deportivas que han traspasado la frontera de "rumor" para hacerse noticia sin comprobarse su veracidad.

Por una parte, la nueva prensa rosa deportiva utilizó una historia nacida en las redes sociales y en los foros de quinceañeras enamoradas para sacar a la luz la relacionó sentimental que "unió" al barcelonista Bojan Krkic con la hermana falsa de Sara Carbonero. La noticia que llenó páginas en foros de internet, traspasó la frontera y llegó a los medios de comunicación de todo el país y de toda índole. Ocupó horas de radio, llenó espacios televisivos, páginas en revistas, en diarios deportivos y, en mayor o menor medida, en periódicos generalistas. La repercusión fue tal que el propio FCBarcelona tuvo que salir al paso y desmentir el bulo, por lo que se siguió ocupando parte de los medios, que deberían INFORMAR de hechos reales e importantes, en tratar un tema inexistente. Ahora, se ha repescado la información para recordar que una "mujer que no existe" se ha convertido en una de las personas más populares de España. Triste, muy triste. (1)

Recientemente, con la Operación Galgo, se ha llevado a los medios otro rumor, esta vez en forma de clara falacia (2). La lapidaria frase de Eufemiano Fuentes "Si hablo no tenemos ni Eurocopa ni Mundial", para mí deja al periodismo nacional al nivel del país menos desarrollado posible. En el mejor de los casos, se dio la noticia con un "presuntamente" delante, en la gran mayoría, se dio por hecho que el médico había dicho tal frase a un compañero de celda. Y aquí entran mis preguntas. ¿De verdad le dijo la frase? ¿Se ha contrastado la información? ¿Es un compañero de calabozo una fuente fidedigna? ¿Qué interés puede tener ese compañero en dar esta información? ¿El confidente pretende ganarse una pasta acudiendo a programas basura de cotilleos en donde se calumnia sin piedad? En caso de haber pronunciado la frase, ¿qué interés tiene Eufemiano en decirlo? ¿Pretende que se le exculpe de su responsabilidad?

El periodismo español, se hace eco de la "supuesta" conversación de un médico detenido por caso de fraude en el deporte, de un médico que incumple el código de ética y deontología médica constantemente (3) y de su supuesta confesión a otra persona con la que se encontraba ocupando una celda en dependencias policiales (desconozco el delito ni la culpabilidad de este compañero, pero sigo sin creer que sea una fuente fidedigna). El periodismo español, utilizando este rumor, pone en entredicho toda nuestra estructura deportiva y los éxitos conseguidos durante los últimos años. El periodismo español, a través de sus titulares y de sus horas de radio y televisión, transmite al resto del mundo un "supuesto" transformado en "noticia" y en acusación al Deporte. Y, si los mismos españoles nos tiramos piedras sobre nuestro propio tejado, ¿cómo no lo van a hacer nuestros rivales deportivos, con las ganas que nos tienen? (4)

Es triste ver en qué se están dedicando los esfuerzos de una profesión que debería ser rigurosa en lo que ofrece a la población. Los periodistas sabemos perfectamente que, "si algo no se ve, no existe" y en el mundo hay muchas noticias que se esconden por intereses determinados mientras se nos llena la vida de rumores y falsedades. Si el deporte vende, los empresarios periodísticos (que no los periodistas) ocupan más espacio dedicado a esta temática, espacios que se deben llenar y que hacen de los telediarios un "Corazón del deporte" olvidándose de dar a conocer historias reales sobre superación, sobre compañerismo, sobre resultados de deportes minoritarios, etc. que, en definitiva, es lo que se nos vende como "buena práctica".

Creo muy sinceramente que el periodismo de este país necesita una revisión, necesitamos ver a dónde queremos ir, cuál es nuestra función en la sociedad, cómo podemos mejorar, cómo podemos proceder ante nuestros compañeros que actúan con mala fe y mala praxis. Si es necesario denunciar determinadas situaciones, hagámoslo, no nos quedemos parados viendo pasar trenes llenos de mentiras y hundiendo barcos cargados de informaciones que pueden salvar vidas, que pueden dar esperanza, que muestran la realidad y la situación del Mundo. 

Procuremos, los periodistas, dignificar nuestra profesión. Ganaremos nosotros y ganará la sociedad.

martes, 14 de diciembre de 2010

La mayor riqueza de un país.

Para mí, la riqueza de un país no se mide principalmente en su PIB. Para mí, la mayor riqueza de un país es la cultura y el conocimiento de sus ciudadanos que le permitan avanzar hacia un mayor bienestar.

Dentro del conocimiento, aquello que considero que aporta mayores beneficios a las personas, a las comunidades y al Estado en general es el dominio de idiomas. El conocer otras lenguas te permite moverte con mayor libertad por el mundo y, hoy por hoy, acerca a tu propio domicilio la literatura, las series y películas de moda, la información en tiempo real, la posibilidad de adquirir productos y servicios que aquí todavía no tenemos. Puedes consultar, debatir e informarte sobre cualquier tema existente y, si quieres, crear nuevos en el océano de Internet. Google ha acercado los rincones del planeta y su traductor web instantáneo facilita el entendimiento de páginas web a los internautas que no conocen determinado idioma. Pero, su fiabilidad no es total y la cantidad de conocimiento que se pierde o se desvirtúan es todavía muy elevado.

Ahora bien, si el conocimiento de idiomas es riqueza, podemos considerar que España es un país en vías de desarrollo. Al desconocimiento mayoritario de lenguas “extranjeras” tenemos un problema añadido. No, no tenemos sólo el problema de salir al exterior y no ser capaces casi de pedir un “menú en el McDonnald’s” en Londres o París. No, no tenemos sólo el problema de ir al cine y no ser capaces de ver una película en VO (la VOS también la descartamos porque los índices de lectura del país impiden leer a la velocidad que pasan los subtítulos). No. En España tenemos el problema añadido del los nacionalismos, de anteponer cualquier lengua autonómica al estudio de otras mucho más útiles en la vida.

Sé que con este post me puedo ganar tortas por todos lados, pero me arriesgaré porque es lo que yo siento y pienso. Eso sí, si alguien me argumenta lo contrario, lo agradeceré, lo pensaré y comentaré...

Confieso que soy catalanoparlante desde la cuna (la variedad mallorquina, para ser más exacta) y que mis pensamientos y escritos suelen ir en esta lengua. “Controlo” (que no domino) el inglés y me defiendo sobradamente en italiano. Si estoy en Londres, pienso en inglés y si paseo por las calles de Roma, lo hago en italiano. Nunca he pensado en castellano, más que cuando tengo que hacer algo en esta lengua. Pero, pese a mi situación personal, creo que es una aberración lo que se está pretendiendo hacer en Baleares con el decreto del catalán.

En una sociedad globalizada, debemos cuidar a las minorías y a las lenguas minoritarias para que no desaparezcan. Pero, de allí a exigir que todo esté rotulado en catalán, que se exija un dominio de la lengua a todos los trabajadores, que se pueda multar por tener una carta en el restaurante sólo en la lengua oficial de toda España y se subvencione que se haga si es en catalán, me parece para hacérselo mirar. Somos una comunidad multicultural y receptora de más de 10 veces nuestra población a lo largo del año. Es cierto que los turistas alemanes e ingleses ocupan nuestras playas. Pero, el turismo mayoritario sigue siendo el español, que viene durante todo el año, en puentes, en Navidad, en Semana Santa y deben poder entender cualquier tipo de información en la lengua común de los 40 millones de personas que salimos a la calle tras el gol de Iniesta...

Me duele ver como los niños están aprendiendo geografía de España sólo en catalán. Me aterra pensar que un hijo mío, si yo no se lo enseño, se vaya a Madrid y pida un billete de bus para "Conca", "Osca" o "Terol". Me preocupa que queramos que nuestros hijos hablen cuatro idiomas desde la cuna y estemos limitando el aprendizaje y uso de la segunda lengua más hablada del planeta, por detrás del chino mandarín. 

No entiendo bien la inversión en recursos humanos y económicos para conseguir volver a limitar la isla a las fronteras marítimas y un poco más cuando deberíamos estar potenciando la apertura de mente, la expansión de nuestra cultura a nivel mundial y ello, pese a que nos duela, se tiene que hacer mayoritariamente en castellano o, si me apuras y pese al coste que tiene, en bilingüe. Ahora bien, este "bilingüismo" también nos conduce a situaciones absurdas como el de ver escrito en un edificio público (que por ley debe de estar rotulado en los dos idiomas) un doble cartel que te indica "Sala de lectura / Sala de lectura".

sábado, 11 de diciembre de 2010

Contra la discriminación positiva


Para el primer post de opinión, rescataré una vieja reivindicación que tengo con el mundo del fútbol, y en especial, con mi querido RCD Mallorca y de la que ya hablé en mi otro blog: la discriminación positiva en las gradas de Son Moix.

Partiendo de la base de que no creo en la discriminación positiva en una sociedad que se define como democrática, en la que la Constitución protege ante las diferencias por cuestión de sexo, raza, lengua, edad o religión, el concepto de "discriminación positiva" debería comenzar a utilizarse para situaciones verdaderamente necesarias. Entiendo que se tenga que ayudar a una mujer que ha sido maltratada, a una persona que en condiciones "habituales" no podría acceder al mercado laboral por cuestiones físicas o psíquicas o que se trabaje con minorías étnicas que han sufrido persecuciones a lo largo de la historia, entre otros motivos.

También entiendo los esfuerzos que se deben realizar para conseguir que el deporte en femenino tenga una presencia mayor en la sociedad y en los medios de comunicación y, por ello, potenciar la participación de las mujeres como deportistas y colaborar en que las televisiones retransmitan competiciones que no tendrían cabida si se limitaran a controlar las audiencias y la publicidad que van a recibir.

Ahora bien, no me parece de recibo dedicar esfuerzos a "colocar" a mujeres en puestos de dirección en empresas o instituciones simplemente por el hecho de tener dos cromosomas iguales. Yo quiero llegar a dirigir un departamento por mis capacidades intelectuales, por mis conocimientos y mis competencias. No por cumplir con la "paridad". Yo quiero poder tener un gobierno en el que haya 18 mujeres y 2 hombres porque ellas son las más preparadas (y más viendo que las universidades tienen muchas más alumnas que alumnos). Yo quiero cobrar lo mismo porque valgo como el hombre que trabaja a mi lado, no porque el Gobierno esté "contribuyendo" con una cuota por contratarme. Y yo quiero pagar lo mismo por entrar en una discoteca o por ver un partido de fútbol.

Tengo la fortuna de haber nacido en democracia, de vivir con la revolución feminista hecha, de haber estudiado siempre en colegios mixtos, jugar a fútbol sin que me miren como un bicho raro y hasta de trabajar para este mundo tan machista (aquí no puedo decir que se me mirara como normal). Tengo la suerte de no haberme sentido nunca discriminada por cuestión de sexo, hasta que llegué a los 23 años. En ese momento, para "mi Club", pasé de ser Sub-23 al igual que todas las personas nacidas en mi año, a ser considerada "dona". Esta diferenciación, que a muchas mujeres les puede parecer bien, a mí me parece un agravio comparativo que me molesta, y mucho.


Para el Mallorca, cuando pasas de cierta edad (ahora son 27 años), las igualdades que ha habido entre hombres y mujeres, dejan de existir y los carnés se "sexualizan", convirtiéndose en carné de hombre o de mujer (algo hemos avanzado porque hace unos años eran "adulto" y "mujer"). Esta diferenciación se muestra en el color del abono y en una disminución del precio a pagar considerable y que oscila entre una los 80 y 175 euros, dependiendo de la zona del estadio.

¿Y qué finalidad tiene esta discriminación en pleno siglo XXI y más cuando no hay otro equipo en la Primera División que lo haga? Pese a haberlo preguntado a cinco de los últimos presidentes, no he encontrado respuesta. El Mallorca no tiene una cuota femenina de asistencia al estadio mayor que la que hay en otros campos españoles o internacionales que cobran lo mismo a hombres y mujeres. El Mallorca no tiene en cuenta a las mujeres que siguen el fútbol desde pequeñas o a aquellas que, como justifican en su medida, "acuden al fútbol para acompañar a su pareja". No, el Mallorca discrimina a sus socios con esta medida. A los hombres, porque les cobra más por asiento que a la mujer que tienen a su lado, y a la mujer porque la discrimina (negativamente) al considerar que su presencia es menos valiosa.

El Mallorca, bajo mi humilde opinión, se equivoca y ya ha recibido algún palo de las instituciones por esta medida. Para mí, lo que debería hacer el Mallorca de cara a la próxima temporada es igualar los precios hacia uno intermedio. Subir una parte proporcional a las mujeres y bajar la correspondiente a los hombres. No sé si lo harán. Lo que está claro es que el día en que cambien el sistema, se convertirá en un Club del siglo XXI sin discriminación y, entonces, recuperarán una socia y un prestigio social que tienen perdido entre algunos colectivos de mujeres.



Foto:
http://www.fotomuseoargentino.com.ar/

Tres años después

Hace algo más de tres años inicié un blog: losmundosdelluc con el objetivo de ir contando mis aventuras y desventuras en la nueva etapa que comenzaba como becaria de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Bogotá. Con el tiempo, he ido abandonando poco a poco su actualización porque perdió su sentido inicial al volver a Palma.

Ahora, considero necesario volver a dejar por escrito mis ideas, mis opiniones y mis sentimientos hacia la realidad social, económica, política y futbolística de Baleares, de España y del Mundo. Por ello, inauguro este nuevo blog. El anterior no lo cierro, porque es parte de mi vida, parte que abrí al mundo y que considero bueno que quede en el "limbo" de la red, para quién quiera consultarlo.

Espero actualizar éste con más asiduidad, con más interés y con un sentido mucho más crítico.

Si has llegado hasta aquí y me has leído, bienvenido. No espero que compartas mis ideas, ni que estés de acuerdo con mi forma de expresarme. Pero sí te invito a que participes y me des tu opinión porque de todo se aprende y todo argumento puede hacer ver la otra cara de la moneda.