sábado, 11 de diciembre de 2010

Contra la discriminación positiva


Para el primer post de opinión, rescataré una vieja reivindicación que tengo con el mundo del fútbol, y en especial, con mi querido RCD Mallorca y de la que ya hablé en mi otro blog: la discriminación positiva en las gradas de Son Moix.

Partiendo de la base de que no creo en la discriminación positiva en una sociedad que se define como democrática, en la que la Constitución protege ante las diferencias por cuestión de sexo, raza, lengua, edad o religión, el concepto de "discriminación positiva" debería comenzar a utilizarse para situaciones verdaderamente necesarias. Entiendo que se tenga que ayudar a una mujer que ha sido maltratada, a una persona que en condiciones "habituales" no podría acceder al mercado laboral por cuestiones físicas o psíquicas o que se trabaje con minorías étnicas que han sufrido persecuciones a lo largo de la historia, entre otros motivos.

También entiendo los esfuerzos que se deben realizar para conseguir que el deporte en femenino tenga una presencia mayor en la sociedad y en los medios de comunicación y, por ello, potenciar la participación de las mujeres como deportistas y colaborar en que las televisiones retransmitan competiciones que no tendrían cabida si se limitaran a controlar las audiencias y la publicidad que van a recibir.

Ahora bien, no me parece de recibo dedicar esfuerzos a "colocar" a mujeres en puestos de dirección en empresas o instituciones simplemente por el hecho de tener dos cromosomas iguales. Yo quiero llegar a dirigir un departamento por mis capacidades intelectuales, por mis conocimientos y mis competencias. No por cumplir con la "paridad". Yo quiero poder tener un gobierno en el que haya 18 mujeres y 2 hombres porque ellas son las más preparadas (y más viendo que las universidades tienen muchas más alumnas que alumnos). Yo quiero cobrar lo mismo porque valgo como el hombre que trabaja a mi lado, no porque el Gobierno esté "contribuyendo" con una cuota por contratarme. Y yo quiero pagar lo mismo por entrar en una discoteca o por ver un partido de fútbol.

Tengo la fortuna de haber nacido en democracia, de vivir con la revolución feminista hecha, de haber estudiado siempre en colegios mixtos, jugar a fútbol sin que me miren como un bicho raro y hasta de trabajar para este mundo tan machista (aquí no puedo decir que se me mirara como normal). Tengo la suerte de no haberme sentido nunca discriminada por cuestión de sexo, hasta que llegué a los 23 años. En ese momento, para "mi Club", pasé de ser Sub-23 al igual que todas las personas nacidas en mi año, a ser considerada "dona". Esta diferenciación, que a muchas mujeres les puede parecer bien, a mí me parece un agravio comparativo que me molesta, y mucho.


Para el Mallorca, cuando pasas de cierta edad (ahora son 27 años), las igualdades que ha habido entre hombres y mujeres, dejan de existir y los carnés se "sexualizan", convirtiéndose en carné de hombre o de mujer (algo hemos avanzado porque hace unos años eran "adulto" y "mujer"). Esta diferenciación se muestra en el color del abono y en una disminución del precio a pagar considerable y que oscila entre una los 80 y 175 euros, dependiendo de la zona del estadio.

¿Y qué finalidad tiene esta discriminación en pleno siglo XXI y más cuando no hay otro equipo en la Primera División que lo haga? Pese a haberlo preguntado a cinco de los últimos presidentes, no he encontrado respuesta. El Mallorca no tiene una cuota femenina de asistencia al estadio mayor que la que hay en otros campos españoles o internacionales que cobran lo mismo a hombres y mujeres. El Mallorca no tiene en cuenta a las mujeres que siguen el fútbol desde pequeñas o a aquellas que, como justifican en su medida, "acuden al fútbol para acompañar a su pareja". No, el Mallorca discrimina a sus socios con esta medida. A los hombres, porque les cobra más por asiento que a la mujer que tienen a su lado, y a la mujer porque la discrimina (negativamente) al considerar que su presencia es menos valiosa.

El Mallorca, bajo mi humilde opinión, se equivoca y ya ha recibido algún palo de las instituciones por esta medida. Para mí, lo que debería hacer el Mallorca de cara a la próxima temporada es igualar los precios hacia uno intermedio. Subir una parte proporcional a las mujeres y bajar la correspondiente a los hombres. No sé si lo harán. Lo que está claro es que el día en que cambien el sistema, se convertirá en un Club del siglo XXI sin discriminación y, entonces, recuperarán una socia y un prestigio social que tienen perdido entre algunos colectivos de mujeres.



Foto:
http://www.fotomuseoargentino.com.ar/

2 comentarios:

  1. He leido esta entrada, lo cual me parece muy currado, yo soy muy de la igualdad, que todo sea igual de hombre y mujer, nada de que hombre por encima de mujer o viciversa.

    Y lo que has dicho sobre el carnet tienes toda la razón pero creo que hay que entender una cosa, si vale menos que el hombre es quizás hay muy pocas mujeres que les interesa tanto el fútbol, creo que debes pensar que si pone igual, seguramente habría menos mujeres ya que les parecerá caro ¿no crees?

    Te deseo suerte con el blog que me parece muy currado y preveo articulos muy buenos jeje.

    Un saludo!

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  2. Muchas gracias por tu comentario. Ahora bien, quiero hacerte unas preguntas para que pienses sobre el sentido de la política del carné de mujer:

    - ¿Tú crees que en Mallorca a las mujeres les gusta menos el fútbol que en el resto de España? Lo digo porque somos el único club de Primera División (exceptuando un tipo de abono del Osasuna) que discrimina por cuestión de sexo a sus socios.

    - ¿Crees que la política del carné de mujer hace que vayan más al Iberostar Estadi? Sin tener las cifras de asistencia al fútbol por sexos, te puedo garantizar que el porcentaje de mujeres que van al fútbol en Mallorca no es superior al de cualquier otro campo de fútbol.

    - Por qué si actualmente hay cinco peñas presididas por mujeres, y otras tantas cuya vicepresidenta es una mujer (entre ellas Madrid, cuya vice soy yo), tienen que pagar menos por ocupar el mismo espacio que un hombre. ¿Es que a estas mujeres tampoco les gusta el fútbol?

    - ¿Han mirado cuántas mujeres se hacen abonadas nuevas cada temporada? Porque yo creo que la mayoría de las "nuevas incorporaciones" al carné "mujer" son de chicas que cambian su sub-27 por el sexado... Por lo tanto, son mujeres a las que, se supone, ya les gustaba el fútbol y estaban dispuestas a pagar lo mismo que el hombre de su misma edad.

    - Por último, me gustaría que pensaras en lo que te contestaría una mujer a la que no le gusta el boxeo, o el ballet (como a mí), por ejemplo, si le regalas una entrada para ir a ver el combate o el espectáculo más importante de la temporada. Básicamente, te mandarían "allà on no hi plou", que es lo que haría mi tía, por ejemplo, si la invitaran a ver la final de Champions o del Mundial. Con esto quiero decir que si a una mujer no le gusta algo, no va ni aunque se lo regalen. Mucho menos iría pagando entre 190 y 555 euros por temporada, cuando podría quedarse en casa la tarde del domingo "libre" del marido y haciendo lo que más le apeteciera.

    No sé, creo que es un tema que va más lejos, y que se puede entender en parte con lo de "como las mujeres cobráis menos, pagáis menos"... Ahí lo dejo para que lo reflexiones...

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