domingo, 23 de diciembre de 2012

La Sibil·la: tradición navideña y Patrimonio de la Humanidad

La Unesco premió en noviembre de 2010 al cant de la Sibil·la con el reconocimiento de "Patrimonio Inmaterial", un título que no hace más que dar resonancia internacional a una de las tradiciones navideñas más antiguas y asentadas de Mallorca. 


En estos días de fiestas y tradiciones navideñas en las que la globalización ha traído a nuestros hogares tradiciones importadas de lugares lejanos, siempre es bueno recordar para que pueda seguir perdurando en el tiempo, algunas de nuestras tradiciones, de aquellas de las que disfrutaron nuestros abuelos y los abuelos de sus abuelos. En Mallorca, posiblemente la más significativa de estas tradiciones es la Sibil·la, un canto gregoriano fuerte, tétrico y hermoso que nos acompaña cada Nochebuena.

El Canto de la Sibila se interpreta durante la misas del gallo (maitines) en la noche del 24 al 25 de diciembre en la práctica totalidad de las iglesias de Mallorca y la tradición manda que sea un niño o una niña el que, vestido con una túnica eclesiástica y ataviado con una gran espada, comunique a todos los feligreses congregados la profecía del fin del mundo. 

Y llama la atención que, durante la noche en la que la cristiandad celebra el nacimiento de Jesús, sea una profetisa de la mitología clásica, la que adapte su profecía del fin del mundo al juicio final bíblico y lo haga con un canto que, desde el siglo X se interpretó por toda Europa durante varios siglos para quedar como únicos reductos de conservación Mallorca y el Alguer, en Cerdeña. Además, la Sibil·la tiene la particularidad de tener versiones de letra y acordes diferentes en los diferentes pueblos de Mallorca, por lo que su conservación se hace más necesaria en todas sus versiones.



En el vídeo que presentó el Consell Insular de Mallorca a la Unesco para optar a Patrimonio Inmaterial se aprecia la importancia de esas versiones como forma de singularidad y de riqueza cultural. El resultado, la declaración de Patrimonio Universal en la reunión del Comité Intergubernamental que tuvo lugar en noviembre de 2010 en Nairobi. En esa reunión, la Sibil·la fue reconocida mundialmente junto con otros cuatro iconos culturales españoles: el flamenco, los castells catalanes, la cetrería y la dieta mediterránea

La declaración de la Sibil·la como Patrimonio de la Humanidad en noviembre, y el eco mediático que tuvo, tanto en medios nacionales (ver vídeo de RTVE) como en los locales hizo que la Navidad de 2010 mucha más gente de la habitual acudiera a las iglesias para conocer más de cerca el canto y apreciar de primera mano la tradición navideña mallorquina más característica. Ese año, mallorquines y turistas se dieron cita de forma masiva en las misas del gallo de la isla. Al año siguiente, la afluencia fue notoria, pero menos numerosa que en 2010. Veremos qué sucede en la Misa del Gallo 2012 en la que, lo que es seguro es que algún niño o joven entonará la canción que marca en Mallorca el inicio a tres días dedicados a la familia y a las tradiciones navideñas. 



Letra de la Sibil·la (de una de las infinitas versiones que existen)



El jorn del judici

parrà el qui no haurà fet servici.
Jesucrist, Rei universal,
homo i ver Déu eternal,
del cel vindrà per a jutjar
i a cada un lo just darà.
Ans que el judici no serà,
un gran senyal se mostrarà:
La terra gitarà suor
i tremirà de gran paor.
Terratrèmol tan gran serà
que les torres derrocarà;
les pedres per mig se rompran
i les muntanyes se fondran.
Los puigs i plans seran igual.
Allà seran los bons i mals,
reis, ducs, comtes i barons,
que de sos fets retran raons.
Gran foc del cel davallarà,
mar, fonts i rius, tot cremarà.
Los peixos donaran gran crit,
perdent son natural delit.
El sol perdrà la claredat,
mostrant-se fosc i alterat;
la lluna no darà claror
i tot lo món serà tristor.
Après vindrà, terriblement,
lo Fill de Déu Omnipotent:
de morts i vius judicarà;
qui bé haurà fet, allí es veurà.
Als bons dirà: -Fills meus, veniu,
benaventurats, posseïu
el regne que us està aparellat
des que el món va ésser creat.
Als mals dirà molt agrament:
—Anau, maleïts, an el torment;
anau, anau al foc etern
amb vostro príncep de lo infern.
Humil verge qui haveu parit
Jesús infant en esta nit,
vullau a vòtron Fill pregar
que de l'infern vulga'ns lliurar.
El jorn del judici
parrà el qui no haurà fet servici.



jueves, 6 de diciembre de 2012

Una esperanza entre tanto cierre empresarial

Un día de estos se cumplen seis años desde que supe que, tras cuatro pruebas y superar a casi mil personas,  había entrado a formar parte de los "elegidos" que íbamos a formarnos en Gestión Internacional de la Empresa gracias al Icex. El curso, de seis meses de duración, comenzó en enero y tenía como recompensa un proceso de prácticas en una Oficina Comercial de cualquier país del mundo.

Después de todo el máster y el trabajo de becaria en Bogotá, me planteé muy seriamente si el Gobierno tenía que sufragar una formación tan costosa a la que no le acababa de ver la recompensa, hasta ahora.

Este año, en plena crisis económica, en pleno descontento social, con los jóvenes más preparados emigrando del país. Este 2012, con todas las dificultades que acarrea el mundo empresarial, tres compañeros han decidido emprender su aventura y montar sus propios negocios. Y es ahora cuando veo que vale la pena todo lo hecho, cuando considero que el dinero destinado a los programas de Becas no son fondos gastados, sino invertidos en dar herramientas a los nuevos empresarios que son los que tienen que tirar adelante la economía de este país.

Lo mejor de todo es que los proyectos han nacido en diferentes ciudades de la geografía española y abordan tres sectores punteros en nuestro país pero en los que había necesidades y huecos de mercado que ellos han visto y para los que desean poner soluciones. Son tres proyectos ya en funcionamiento que están capeando las dificultades propias de los inicios sumados a la fuerte crisis que vivimos. Son para mí, una muestra de orgullo hacia la que nos consideran "generación perdida" y un acto de valentía que merece todas las buenas recompensas que puedan cosechar. 

Estos tres nuevos negocios nacidos de mis compañeros son Lulibü, Overall y Automática Editorial.


Lulibü es el proyecto de mi ex compañera Icex en Bogotá y de su hermano. Esta tienda online, con sede en Madrid, ha sido uno de mis grandes descubrimientos para esta temporada y, gracias a ellos, estas Navidades habrá en casa regalitos de bisutería y complementos algo diferentes a lo común. 


Overall es una de esas empresas por las que me gustaría tener mejor cuerpo y poderme poner una de sus creaciones. Nacida en Barcelona de la mano de una experta en moda, tanto que ocupó ese puesto de becaria en Nueva York, producen prendas deportivas adaptadas a la vida cotidiana. Originales, modernos, únicos y muy pero que muy cómodos!!!!



Los últimos emprendedores son Automática Editorial, una apuesta por la buena literatura nacida de la mano de un navarro ex becario en Dubai y de unos amigos suyos cansados de leer siempre lo mismo y con la ambición de demostrar que la piratería no es competencia si se hace un buen producto. 


Para mí, ellos son los que este año merecen los mejores regalos de Navidad porque han demostrado una valentía y decisión totalmente necesaria entre la sociedad miedosa y conformista en la que nos estamos convirtiendo. Para ellos pido que los Reyes pasen muchas veces por sus almacenes y repartan parte de su ilusión entre los demás jóvenes para, con sus productos, contagiar el espíritu emprendedor y la capacidad de sacrificio ante los sueños de cada uno.  


lunes, 22 de octubre de 2012

Il giorno in più

Llevo dos años seguidos leyendo a Fabio Volo en mis vacaciones. Este año ha tocado Il giorno in più e, independientemente de lo mucho que me ha gustado, me he sentido identificada en muchos momentos, entre ellos, durante la conversación que transcribo. Creo que es difícil definir mejor lo que las mujeres "independientes" buscamos en un hombre...


"Allora cosa cerchi?"

"Non lo so. Forse niente, forse tutto. Magari adesso, più che cercare, voglio vivere quello che mi capita, quello che la vita mi dà. Amo giocare. Essere libera. Faccio un lavoro a New York che mi piace e che mi sono trovata da sola. Sono felice e fiera di me anche quando faccio la spesa e spingo il carrello. Se mi va la sera esco, altrimenti me ne sto a casa a leggere o a guardarmi un film o a cucinare qualcosa di buono per me, o per gli amici. A volte mangio a tavola e apparecchio, oppure mi siedo per terra con la schiena appoggiata al divano. Mi apro una bottiglia di vino anche se sono sola. Non devo discutere. Sono independiente. Difenderei questa condizione con tutte le mie forze. Sempre. Eppure anch'io a volte avrei bisogno di un abbraccio, di arrendermi e perdermi tra le braccia di un uomo. Un abbraccio che mi faccia sentire protetta anche se so proteggermi da sola. Sono in grado di fare le cose di cui ho bisogno, ma a volte vorrei far finta di non esserlo per il piacere di farle fare a qualcun altro per me. È una sensazione. Ma non voglio stare con un uomo per questo. Non posso scendere a compromessi, e non posso rinunciare a tutto quello che ho, alla mia libertà, per quell'abbraccio che poi spesso con gli anni non c'è nemmeno più."

"Ma tu allora cosa vorresti trovare in un uomo?"

"Ma che ne so... vorrei un uomo con cui stare bene. Un uomo seduto al mio fianco quando sono al cinema, o al ristorante, o su un pullman. Vorrei incontrare una persona con la quale condividere delle prospettive. Non voglio dire per forza matrimonio, figli eccetera. Ma nemmeno uno di quegli uomini che si spaventano quando chiedi una cosa più lontana di due giorni. Non cerco una famiglia, ma nemmeno una persona con cui non riesco a progettare una vacanza perché gli vengono le ansie. Mi sono rotta degli uomini bambini. Sono vecchia per fare quella giovane e sono troppo giovane per fare la vecchia. Vorrei uno che mi piace e vorrei poterglielo dire sensza che si spaventi, senza che mi faccia sentire che gli sto troppo addosso. Vorrei un uomo che con la stessa serenità mi cerchi quando non lo cerco io. E poi soprattutto vorrei un uomo che c'è."

"Che vuol dire?"

"Io so cosa intendo, anche se non riesco a spiegarlo. Un uomo che c'è. È uno sguardo. Uno sguardo dietro a tutto. È un modo di guardarti in silenzio che significa tutto per me. Significa che c´è."

lunes, 23 de julio de 2012

El síndrome Infanta Elena

Empezamos semana olímpica (qué felicidad) con la recuperación de un post publicado en mi anterior blog. Un post en el que he hecho algún retoque, pero que mantiene la base de hace cuatro años porque, para mí, en vez de menguar, el Síndrome Infanta Elena crece y me hace llorar hasta con el ciclismo (como sucedió hace cuatro años con el oro de Samuel Sánchez).

El "síndrome Infanta Elena" es un estado emocional pasajero que se da cada cuatro años en individuos con una sensibilidad olímpica especial. Suele comenzar en la gala inaugural y termina con el apagado del pebetero olímpico. Para los españoles, el instante en el que el abanderado nacional pisa el estadio o el momento de encendido de la llama son claves para que se manifieste este síndrome diagnosticado en Barcelona’92 al hacerse famosa internacionalmente la imagen de la Infanta Elena llorando a moco tendido mientras su hermano, el Príncipe Felipe hacía su aparición sobre Montjuic.

Los síntomas que caracterizan esta afección son la lágrima fácil, la piel de gallina (o la gallina en piel, como diría Johan Cruyff), los escalofríos de emoción y la alegría o pena extrema ante estímulos de todo tipo y ante cualquier deporte, deportista o momento significativo que se dé durante los 20 días de competición.



Al ser pasajero, no precisa medicación, ni terapia especial. Es más, se recomienda sacar todas esas emociones que el mundo deportivo nos provoca.
No es contagioso, pero sí puede influir en él la genética y ser más patente entre familiares que padezcan adicción a las retransmisiones deportivas. En este último caso, pueden infectarse del síndrome hacia un deporte miembros que lo tienen hacia otro. Por ejemplo, puede darse un episodio de "síndrome Infanta Elena" durante la retransmisión de una entrega de medallas de ciclismo a un afectado principalmente en gimnasia.

Aunque normalmente es un síndrome que se manifiesta cada cuatro años y en un período de tiempo concentrado entre la inauguración y la clausura de los Juegos, está latente durante el período entre olimpiadas. Por este motivo, es fácil que los afectados por el "síndrome Infanta Elena" tengan episodios esporádicos de su enfermedad viendo otros acontecimientos deportivos ajenos a los Juegos.

Los individuos que no padecen, ni han padecido nunca un síndrome parecido, pueden considerarlo como un período de locura pasajera de sus conocidos y familiares. El hecho de que se cambie el horario del sueño y de la vida de los afectados para poder ver las retransmisiones televisivas en directo; el mero hecho de pensar cuando se enciende la llama que se va a ahorrar durante los próximos cuatro años para estar en la siguiente cita olímpica, o el dejar de lado la vida social para ver cualquier deporte que nunca antes se había visto, simplemente por el hecho de que un español opte a medalla, son también síntomas claros de la afección. Pero, como he diagnosticado antes, no es un síndrome grave ni supone un riesgo añadido para la salud.