lunes, 16 de septiembre de 2013

Vaga indefinida de docents



Lo intento. Juro que llevo intentando entender en qué piensan los que nos dicen que piensan por todos nosotros (Ajuntament, Consell, Govern y Gobierno). Y juro que, después de darle muchas, muchas vueltas, sólo llego a la conclusión de que quieren un rebaño de ovejas en el que nadie bale más alto y, si alguien lo intenta, ni siquiera tenga las herramientas apropiadas para hacerlo como toca.

Me indignan muchos retrocesos a avances conseguidos durante estas últimas décadas. Me duele ver que el Sistema Sanitario se está llevando a una deriva demasiado peligrosa. Me arde escuchar la abolición de libertades sociales que nos hacían pioneros tanto en derechos de pareja como individuales. Me desespera ver la falta de ética de quienes deberían predicar con el ejemplo, la falta de escrúpulos de aquellos que creyeron que con nuestros votos también les dábamos libertad para quedarse con todo lo nuestro y la vuelta a un estado feudal en el que un título o un cargo público (obtenido por cuna, matrimonio o elección) te exime de responsabilidades. Pero, hoy lo que de verdad me pone VERDE es la inuTILidad de aquellos que deben velar por el bien más preciado de una comunidad: la educación y la cultura de las nuevas generaciones.   

Hoy, con mi lazo verde en el balcón muestro públicamente mi apoyo al colectivo docente de Baleares, que se juega su trabajo y su sueldo mediante una huelga indefinida con el objetivo de abrir los ojos a los cortos de miras. Además del lazo del balcón, enlazo con palabras lo que siento ante absurdos decretos que, como en épocas pasadas, se pasan por el forro de los cojones (y perdón por la expresión) la opinión de los expertos y hasta las resoluciones del Tribunal de Justicia. 

Estos decretos a golpe de "mando y ordeno" por desgracia no son nuevos. En España llevamos demasiados años encadenando proyectos de reformas educativas nefastas. El problema grande no radica en encadenar proyectos, sino en que éstos se han puesto en marcha sin consenso, sin estudios a corto, medio y largo plazo, sin tener en cuenta la opinión y la experiencia de TODA la comunidad educativa y, lo más importante, sin una planificación en consonancia a lo que TODOS nos jugamos con la Educación: el desarrollo del país desde la base, desde el futuro más inmediato, que son los alumnos que lo sufren. Pero, ¿cómo vamos a planificar si ni los que nos gobiernan se planifican? ¿cómo vamos a pensar en plazos coherentes si tenemos un presidente de Gobierno que en 8 años de oposición no fue capaz de aprender lo que aquí pedimos a los profesores hacer en escasos meses: un inglés con el que puedan comunicarse a sus interlocutores? ¿cómo van a pensar que un inglés B2 no basta para enseñar correctamente cuando Ana Botella sale sin vergüenza ninguna de la comparecencia más vergonzante de los últimos tiempos (no aprendió nada del ridículo hecho por su marido en varias comparecencias en los EE.UU)?

Son proyectos basados en ideologías, en promesas electorales de programas sin evaluaciones realizadas por expertos, reformas salidas de unos parlamentos cuyo objetivo prioritario no es escuchar y hacer aportaciones, sino aplaudir al tuyo y silbar al opuesto con la misma pasión irracional del seguidor de fútbol. Y esto es lo que nos está ocurriendo en Baleares la imposición por "aplaudimiento" partidista de un proyecto inviable a todas luces.

El TIL, bien programado, bien estructurado, partiendo progresivamente desde la Educación Infantil es un avance que querríamos todos para nuestros hijos. Ojalá todos los niños de nuestra comunidad salieran con un dominio absoluto de tres lenguas. Pero, así como está impuesto, es llevarlo al fracaso, quemarlo desde antes de su instauración. Querer tener una sociedad trilingüe no es imponer el estudio de unas asignaturas en catalán, otras en castellano y otras en inglés. Es cambiar toda la estructura social. Empezando por el ejemplo que dan nuestros máximos mandatarios, colaborando desde las televisiones públicas con más contenidos en versión original, potenciando la formación del profesorado no sólo con cursos aquí, sino con estancias en el extranjero que contribuyan a abrir el oído de aquellos que deberán enseñar a niños que no están acostumbrados a determinados fonemas. Porque, sin unos profesores con un nivel altísimo de conocimiento del inglés es imposible arrancar el TIL.

Lo siento, vuelvo a mis dudas de estas últimas semanas, pero no me cabe en la cabeza que alguien que debe velar por la buena aplicación de un plan de estudios con tan alto potencial, crea que un B2 sirve para enseñar ciencias, historia, matemáticas o plástica en inglés (sí, cualquier asignatura que no sea religión, excluida -también ideológicamente- de la aplicación del TIL). Ese B2 servirá para no salirse del guion establecido en los libros de texto, para impedir explicar en otras palabras conceptos que los niños todavía no conocen en su lengua materna e, incluso, hará de los alumnos lo que nuestros políticos quieren: esos borregos que deben aprender palabra por palabra lo que pone el libro, impidiéndoles pensar por si mismos porque ni ellos ni sus profesores disponen de las herramientas necesarias para expresar los conceptos de otra forma: vocabulario, gramática y expresiones del lenguaje cotidiano con las que responder a lo que se les pregunta.

Hay mucho más que añadir a la incapacidad de aplicar el decreto, hay mil razones más por las que me parece absolutamente aberrante querer imponer asignaturas en inglés a niños que hasta ayer sólo tenían 3 o 4 horas a la semana de lengua extranjera. Pero, si algo más debe tener en cuenta este Govern que está jugando con el futuro de nuestra Comunidad Autónoma es que esta huelga y este apoyo mío a un colectivo que, pese a tener mucho que mejorar, es nuestro mayor patrimonio social no es tan sólo por el TIL. En una época de recortes constantes, de reducciones drásticas a ayudas, de cursos académicos en los que los alumnos han tenido que llevar folios y papel higiénico al colegio porque no se pagaban las facturas desde la Conselleria, con una comunidad educativa que está pasando hambre y frío y el profesorado en lucha diaria por mantener unos estándares de calidad profesional y humana pese a recortes económicos y de derechos, aplicar unas medidas de este calado es querer reírse del pueblo.

¡Y no lo vamos a consentir más!


Desde aquí, yo que ni soy profesora ni tengo hijos, mi apoyo unánime a todos aquellos que vais a ver reducidas (más si cabe) vuestras nóminas mientras lucháis por los derechos de los niños de ahora y de los que vendrán. Estos días sois mis héroes porque demostráis que todavía hay gente que se mueve, que es coherente con sus ideas y que no todo está perdido. Gracias, gracias y mil gracias.