lunes, 10 de febrero de 2014

País de cobardes



Es imposible, literalmente imposible que este país avance en buena dirección si estamos dirigidos por cobardes. ¿Dónde quedó la máxima de que el capitán debe ser el último en abandonar el barco?

Aquí, desde hace ya mucho tiempo, tenemos unos gobernantes que se esconden, que huyen de las críticas metiendo la cabeza debajo del ala, parapetados tras una pantalla de plasma o en una supuesta reunión imperdible. 

No puede ser. Yo no quiero que me represente por el mundo, que negocie por mí, que me diga que está a mi servicio un individuo que no es capaz de dar la cara cuando toca. Y, por desgracia, últimamente hay demasiados individuos así "dirigiendo" este país y un número incontable de ejemplos de políticos cobardes a los que podemos acudir. 

Partiremos del hecho de que un presidente del Gobierno, un hombre que ha sido votado por más de 10 millones de personas, tiene la desfachatez de dar una rueda de prensa (un comunicado) a través de una pantalla de televisión. ¿En qué país democrático se puede aceptar tal desplante a un derecho universal? Porque no olvidemos que “la libertad de información es un derecho fundamental y (...) la piedra angular de todas las libertades a las que están consagradas las Naciones Unidas”. Pues aquí nadie dice nada en serio. Nadie se planta, todos se apuntan al servilismo por miedo a represalias con sus medios. Si el máximo representante democrático del país se salta ese principio para decir lo que a él le apetece, sin posibilidad de recibir preguntas incómodas -que son las que de verdad ayudan a aportar información- podemos cerrar el chiringuito, entender que vivimos bajo una dictadura encubierta y que, obviamente, sus discípulos copiarán su ejemplo. 

Foto El Diario.es (03/04/13)

Desde el otro brazo de poder, desde la Jefatura del Estado, tampoco se quedan cortos. El Rey, desde su figura inviolable hace y deshace a su antojo. Encima, cuando se ha encontrado con situaciones incómodas generadas por otros miembros que, pese a tener privilegios, no cuentan con su estatus intocable, ha intentado esconderlos. O, al menos, mandar el problema lo más lejos de casa posible. Con los Urdangarín, primero los mandó a Washington, luego Suiza. Por suerte, el juez Castro muestra una valentía fuera de lo común en la raza española y les ha llamado a declarar a ambos. Aún así, supongo que como con el incidente del elefante, todo se resolverá con un "pido perdón y prometo que no se va a repetir". 

Como si la cobardía nacional no bastara, en Baleares, los acólitos del escondite son numerosos y ya nos han acostumbrado a políticos avestruz. La consellera d'educació, Joana Maria Camps, la que tiene el deshonor de estar al frente del departamento que ha aguantado la huelga educativa más grande de la historia de España, no ha tenido la dignidad de reunirse con los agentes implicados: con los sindicatos de profesores. Además, tampoco se acerca a ningún colegio y el año pasado, según dijo en comparecencia parlamentaria, lo hizo a Madre Alberta, una institución concertada, religiosa y bastante elitista. Todo ello, justificado por la premisa de superioridad absoluta que le da, como bien se encarga de recordar, "ser el partido que gobierna".

El president de nuestra comunidad no se queda atrás. Ya no puede acudir a ninguna fiesta popular por miedo a ser abucheado y es capaz de dar lecciones de reforma educativa en congresos de su partido sin, como su consellera, haberse reunido con los que de verdad saben del tema. Huye, manda a sus subordinados y está sólo para ponerse delante de la foto (aunque los protagonistas deban ser otros, él siempre ocupa el primer -y único- plano).

Foto del homenaje a los deportistas olímpicos y paralímpicos - Fuente: Caib (25/09/12)

Como si todos estos ejemplos no fueran suficientes para tenernos acostumbrados, lo de ayer, para mí, supuso el colmo de los colmos de la cobardía política. Hay que decir que Wert es, posiblemente, el ministro más miserable que ha pisado la España democrática. Es autoritario y absolutista. Tiene en contra a todos los sectores que conforman el panorama cultural español por no oponerse a la subida del IVA, por hacer declaraciones fuera de lugar y por ningunear a quienes debería aupar. Pero, pese a todo eso, si diriges un ministerio, tienes que ser capaz de aguantar el chaparrón que te viene encima. Si no eres capaz, mejor que cedas tu puesto a otro. 

Independientemente del ideario político de cada uno, ayer se celebraba la gala de los Goya, fiesta del cine español, de una parte de nuestra tan aclamada "Marca España" y ayer, por primera vez desde que se crearon los Premios hace veintiocho años, se celebró sin el cobarde que lleva la cartera del Ministerio de Cultura. Wert, en su línea de huir de quienes crean cultura pero critican (con motivo) su pésima gestión, se escondió de actores, directores, productores... Se justificó con problemas de agenda, y la volvió a cagar. Convencido de que todo el mundo le tiene que bailar el agua, no se da cuenta de que en el resto del mundo no piensan encubrir más las mentiras de nuestros políticos. No sólo no acudió, sino que su desplante, su huida le hizo volver a hacer el ridículo ante todos. Y ya van...

2 comentarios:

  1. Buena lista. Y los que te dejas en el tintero...

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  2. ¡Por desgracia hay demasiados ejemplos! Si hubiera querido poner la mitad, todavía estaría escribiendo...

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