jueves, 27 de marzo de 2014

¡Viva la locura!



"porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ¡Ahhh!"
En el camino, Jack Kerouac 




A mí también me interesan los locos que crean un auténtico espectáculo de fuegos artificiales cuando los sientes cerca. Me gustan los locos que colorean la vida, los que convierten una noche negra en una lluvia de estrellas, los que sonríen cuando hacen volar una cometa, los que saludan a los niños cuando pasa un tren, aquellos que juegan a ver formas entre las nubes y que nunca dejan de soñar. 

Por desgracia, los locos son cada vez más escasos, menos buscados y menos apreciados entre la gente normal. Por suerte para los que nos sentimos atraídos por "la locura", descubrir a alguien que cumple con alguno de esos intereses que buscamos, es como encontrar un tesoro millonario. Puede que seamos también locos y por eso seamos más felices cuando una persona así se cruza en nuestro camino. 

Últimamente he encontrado a varios locos. O eso creo, porque últimamente se está poniendo difícil reconocerlos con claridad. Aquellos que hace un tiempo estéticamente podían identificar a alguien especial, ahora mismo no son más que modernos a la moda... Los locos pasan desapercibidos hasta que los descubres. Fachadas coloridas esconden muchas veces un interior normal, plano, gris. Y gente que parece "normal" resultan ser adultos con la creatividad y la mente abierta de un niño que, sin saber muy bien cómo, han conseguido bordear el camino que dicta la sociedad. Para mí, esos locos son (somos) sinceros, transparentes y decididos. Sin excusas cuando algo apetece y capaces de encontrar la razón perfecta para no hacer lo que no se quiere hacer. ¡Es como tener entre manos una caja de lápices de colores capaz de dibujar todo un universo a tu alrededor!

No es fácil estar loco por vivir. Muchas veces la vida nos golpea demasiado fuerte. A veces, cuando todo está de tu lado para disfrutar, causas incomprensión y hasta broncas de los padres y/o amigos. Pero, una vez que decides estar loco por vivir, es el estado más gratificante en el que puedas recorrer el camino. Y lo es porque es el estado en el que he decidido vivir yo, sin angustias ni quejas. Sin esperar un marido, ni un acompañante para el cine. Sin que sea el cumpleaños de alguien para mandarle un regalo y sin necesidad de conocer personalmente a ese que sé que está también loco para contactar con él. 

Estoy loca por compartir, por escuchar, por viajar, por gritar en un campo de fútbol, por regalar, por emocionarme con un agradecimiento, por pensar que no todo está perdido, incluso estoy loca por pasarme un sábado entero descansando de todo tirada en el sofá haciendo mil cosas a la vez aunque no haga nada. 

Pero... a veces me paro y pienso que entre tanta locura, se me ha ido la cabeza.