jueves, 30 de octubre de 2014

Desayunos nocturnos

Esta semana los niños han tenido exámenes. Dependiendo del colegio acabaron el jueves o el viernes sus finales. Ahora les esperan dos semanas de clases más y pondrán punto final al curso. En Kenya, los cursos escolares (o las clases, como les llaman ellos) van de enero a noviembre, con dos períodos vacacionales entre medias, en abril y agosto.

Durante las cuatro semanas que llevo aquí he visto a varios chicos de clase 6 y 7 (hasta 8 es Primaria) estudiando en el Aula Bamba. Son niños que viven por la zona, cuyas casas son más pequeñas que nuestra sala multidisciplinar y, generalmente, no tienen luz eléctrica. En el Aula están tranquilos, disponen de una mesa grande, material escolar y libros para poder hacer los deberes. Además,  como el horno de las mujeres que hacen "quequis" está allí dentro, calienta un poco el ambiente.

Estos niños han quemado etapas de su infancia muy rápido. Varios son huérfanos y están a cargo de su abuela, otros no tienen padre o la madre les abandonó hace ya tiempo y, todos sin excepción, viven sin ningún capricho ni cosas que a nosotros nos parecen básicas como puedan ser un vaso de leche diario o huevos.

Por estas razones, decidí que también podía dedicarles algo a ellos, no sólo a los pequeños.  Los mayores no reclaman tu atención,  no vienen corriendo a darte besos ni a pedirte que les compres cualquier golosina. Ellos son los que tienen que ayudar a las abuelas y encargarse de sus hermanos pequeños. Se les pide que limpien, cocinen, controlen a sus hermanos y aprueben para que los padrinos muzungu estén muy orgullosos de ellos. Tienen entre 12 y 16 años y han sido "mis mimados" durante una semana.

Pensé en qué era lo que podía serles de utilidad y me acordé de los "desayunos nocturnos" del CMU Chaminade. Allí, los que estudiábamos por la noche,  podíamos desayunar a las 3 de la madrugada para no perder una de las comidas diarias. Aquí no hay embutido para hacer sándwiches, pero durante esta semana he procurado que comieran proteína animal cada día. Unas noches cenaron huevo hervido y fruta,  otros pan con mantequilla, cada día leche con cacao. Y es que aquí, comprar un refresco cuesta 25 ksh pero si quieres leche, es el doble. Por suerte,  cada mujer Neema tiene al menos una cabra a la que ordeñan y, después de mezclar con agua, reparten su leche entre todos los miembros de la familia.

Así que esta semana el Aula se ha llenado. En vez de dos o tres estudiantes hemos tenido 12. Me da igual si han venido a estudiar o a comer. Para ellos, tan importante es una cosa como la otra.  Para mí,  nacida en el mundo fácil,  imaginarme unos exámenes sin visitas a la nevera, sin buena luz o una mesa amplia y cómoda,  se me hace muy duro. No ha habido caprichos ni chuches y tendremos que esperar unos días antes de saber si estas "cena-desayuno" han ayudado a que obtuvieran mejores calificaciones.  Pero sus caras al ver las bandejas y la jarra de leche han sido más gratificantes que cualquier matrícula de honor.

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