sábado, 4 de octubre de 2014

Empieza el gran viaje: Kabarnet

Quien me conozca desde hace tiempo sabe que este viaje no es una escapada, ni siquiera una aventura. Este viaje es el sueño de toda una vida, y lo es por dos motivos: por África y por la cooperación. 


De pequeña, de adolescente, de veinteañera y ahora en los treinta, hacer algo por los demás en otro continente me ha llamado poderosamente la atención. De niña admiraba a los misioneros que salían en los "Aguiluchos" que me regalaba tía Victoria. Ella, como monja, también vio el mundo de los nacidos con menos facilidades que nosotros. Fui creciendo y me imaginaba algún día en alguna "misión" rodeada de niños. Por suerte, los años me han hecho descubrir a todos esos otros "misioneros laicos": voluntarios, cooperantes, docentes, sanitarios, ingenieros... Gente que comparten su tiempo, sus conocimientos y sus ilusiones con otros para intentar hacer de este planeta un lugar más habitable y confortable para todos. Gracias a ellos, mi sueño ha continuado vivo.


Ahora, volando entre Londres y Nairobi pienso en que la vida un día te recuerda que todavía te queda ese algo importantísimo por hacer, eso que, de repente, sin darte casi cuenta, ves al volver la vista atrás y suspiras deseando haberlo hecho. Yo no podía consentir que eso me pasara, ni que ningún miedo me retuviera en casa. Siento que tengo que vivir y que mis circunstancias personales y profesionales son las idóneas para conocer la comunidad Bamba de Kabarnet. Después de casi un lustro viendo en foto los avances conseguidos con los niños,  los talleres de mujeres y las casitas de viajeros, es el momento de poner voz, olor, tacto y sabor a todo ello. Así, en el keniano Valle del Rift, cumpliré la segunda parte de mi sueño, África. 


Siempre he sentido la llamada de África. Admiro a sus gentes, su cultura, sus tradiciones y vestimentas; me alucinan los colores de la tierra y saber que la gente comparte territorio con enormes animales que campan a sus anchas en los grandes parques. A la vez que admiro al hombre negro, reniego de lo que los blancos les hemos hecho durante siglos: dividir artificialmente el continente, explotar a sus pobladores, expoliar sus recursos naturales, obviar miles y miles de muertes anuales por enfermedades para las que existe cura y vacunación e impedir con todo ello un desarrollo mejor del continente. Atiendo a la llamada con miedo a hacer de hombre blanco y esperando sólo estar a la altura de la experiencia que he querido sentir. 


Cumplo uno de los grandes sueños de mi vida tranquila y con mucha ilusión. Es mi tiempo y mi momento para emprender este necesario viaje. Dos meses en los que no sé muy bien qué podre aportar a la comunidad y al proyecto de Bamba, pero de los que sí sé que los kilómetros recorridos para llegar a Kabarnet serán una nimiedad frente a los que recorrerán interiormente mis pensamientos y sentimientos.


Aquí, a punto de que el tercer avión cogido en dos días vaya a tocar suelo africano apago las luces y entro en mi sueño, en uno tan importante que ni el sol podrá despertarme hasta el 8 de diciembre. Te invito a que lo vivas conmigo.

2 comentarios:

  1. Buen viaje, Lluc! Vive tu sueño y cuéntanos los colores, olores y sonrisas de Kabarnet!

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  2. Va a a salir todo a la medida de tus sueños. Estoy seguro. Porque te lo mereces.

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