jueves, 27 de noviembre de 2014

Inolvidable Masai Mara

Hay lugares y gentes especiales que pasan por tu vida sin haberlo previsto. Masai Mara, Enkewa y Jose Serrano forman ya parte de mi mundo especial, del que te saca una sonrisa cada vez que los recuerdas.

En este viaje tenía que ver elefantes en libertad. Mi primera vez tenía que ser en Kenia para terminar de enamorarme del país. Los niños ya me habían conquistado, pero Rocío sabía que tenía que ser amor total. Mi relación con Kenia y con Bamba Project no puede ser una historia pasajera.  Su larga experiencia le hizo insistir e insistir para que viera algo más que Kabarnet, para que saliera por unos días,  desconectara y conociera a los otros grandes habitantes de estas tierras. Yo, durante la última semana, también fui consciente de esa necesidad de relajarme unos días fuera del precioso estrés de Kabarnet, de recolocarme mental y físicamente antes de la vuelta a Palma y acepté su consejo: hablé con Jose Serrano y reservé unos cuantos días en Enkewa.

Jose es un mallorquín que hace ocho años se aventuró en una empresa envidiable dedicada a hacer safaris en Masai Mara. Es un apasionado de su trabajo y otro enamorado de Kenia, sus animales y sus gentes. Es un guía excelente, una persona que te transmite buenas vibraciones, con grandes conocimientos del terreno y con unas dotes humanas que le hacen la persona ideal para quién quiera conocer esta zona desde la mejor mano posible.

Masai Mara es la reserva más importante de Kenia. Su extensión es, aproximadamente, como Menorca y hace frontera con el Serengueti tanzano. Su gran atractivo es el río Mara, donde cada año dos millones de animales, principalmente ñus y cebras, cruzan en busca de pastos frescos. Además de la época de migraciones, el parque conserva una fauna espectacular gracias a los masai quienes, durante siglos, han convivido con leones, guepardos, leopardos, elefantes,  rinocerontes,  búfalos,  hipopótamos y un sinfín de antílopes y aves. Todo ello, en un "campos de Castilla" donde la hierba y el cielo son dueños de toda la paleta de colores.

Y aquí estoy, en el campamento Enkewa dentro de la reserva de Masai Mara, un oasis literal situado en un meandro del río, rodeada de palmeras y de la sabana africana, vigilada por masais y escuchando toda la noche a los animales que salen a cazar. Pero también estoy en otro oasis de mi propia vida. En un respiro, en un sueño cumplido rodeada de buenos mzungus y unos masai que convierten esta última etapa de mi primera experiencia africana en algo absolutamente inolvidable. Unas personas a las que siempre agradeceré haber sido mis compañeros de viaje la primera vez que he visto elefantes. No serán los últimos paquidermos que vea en libertad, tampoco será la última vez que visite Masai Mara de la mano de Enkewa y de Jose Serrano.

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