lunes, 10 de noviembre de 2014

Lake Nakuru, mi primer (auto)safari en Kenia

Cada vez que voy a un zoo (sí, lo reconozco, soy amante de zoos y acuarios aunque sufra viendo a los animales encerrados) me imagino cómo debe de ser la vida de esos seres en libertad y sueño con que algún día podré verlo. No sé por qué, pero me llaman poderosamente la atención las especies grandes: elefantes y ballenas. He intentado ver ballenas en México, Colombia y Hawaii. Las épocas del año no eran las propicias, así que para los grandes mamíferos marinos tendré que seguir esperando. En cuanto a los elefantes, también lo estoy intentando...

De momento, para celebrar mi primer mes en Kenia, decidí visitar uno de los Parques Nacionales del país que, por infraestructura y cercanía a Kabarnet me iba mejor: Lake Nakuru.

Lake Nakuru es una extensión de casi 200 km2 situada al borde de la ciudad de Nakuru. Hace años fue una granja, pero la gran riqueza del ecosistema hizo que en 1961 declararan el lago parque nacional. La principal atracción de este espacio eran los flamencos que, por millones, poblaban las orillas del lago. Desde el año pasado,  las aves han tenido que emigrar a Tanzania y a otros lagos cercanos debido a una alarmante crecida del nivel del agua. Una fluctuación que se estima sucede cada 60 años y que,  al dulcificar el agua, hace que los flamencos no encuentren su tipo de alimento preferido. Aún así, queda una pequeña colonia de flamencos que comparten territorio con pelícanos, varias especies de ánades, muchas zancudas, garzas, águilas y hasta 450 tipos diferentes de aves. Para mí,  y para muchos de los turistas que visitan el parque cada año, ésta es la gran riqueza del Lago y el verdadero valor de visitarlo.

En cuanto a los animales terrestres, la visita al parque es más un "autosafari" que un safari africano. Disfruté muchísimo viendo rinocerontes blancos y negros, y aprendiendo a diferenciarlos gracias a las explicaciones del guía que había contratado para recorrer los caminos de la sabana en coche. Me encantó ver jirafas, muchas cebras, búfalos,  monos, tortugas y, al final del día,  dos leones descansando bajo la sombra de un árbol. Pero, todos estos animales han sido traídos de otros parques del país o, como en el caso de los rinos, de Sudáfrica. Es cierto que se han adaptado y hecho con el territorio, pero no es su espacio original. Así que, pese a haber tenido un fin de semana de relax y de cambiar niños por animales, seguiré esperando para ver elefantes y para ver a los grandes mamíferos africanos en su hábitat natural.

No hay comentarios:

Publicar un comentario