sábado, 29 de noviembre de 2014

Los "cinco grandes" con Enkewa en Masai Mara

Se pone el sol y recogemos la mesa, las sillas y las copas con las que hemos merendado mirando a la sabana africana. Hoy vamos a pasar nuestra última noche en Masai Mara y para disfrutarla de forma diferente nos hemos trasladado al Enkewa Mara Camp. Mientras hacemos repaso de los grandes momentos vividos desde el Enkewa Bush Camp, los relámpagos iluminan el cielo africano sin asustar a Oneten, nuestro guía masai, que saca el foco de safari nocturno para regalarnos unas últimas estampas diferentes de la fauna local.
Durante estos días hemos visto todo lo que queríamos ver y mucho más.  Hemos disfrutado de centenares de elefantes. Maria ya se ha acostumbrado a oír respirar a los leones cuando los tiene a palmos de su cara, Rubén tiene una foto mental del leopardo que vimos ayer y Pepe es feliz con los cuatro rinocerontes avistados. Así que el camino hacia el campamento, con la lluvia que empieza a caer con fuerza, es más un rato de tertulia que un momento para seguir viendo animales.
De pronto todos nos detenemos. Oneten ha visto algo. Al principio Jose, el director de Enkewa, cree por su tamaño que es un serval (seríamos muy afortunados si lo fuera porque lo habríamos visto de día y de noche). En el coche se oye "es un gato" y no sólo eso, hay más de uno. No son servales, ni gatos. Son tres cachorros de leopardo y su madre que nos miran desde la maleza entre extrañados y curiosos. Son absolutamente preciosos. María y Rubén,  la pareja de novios que han elegido hacer un safari en Masai Mara como luna de miel, los estudian a través de los prismáticos. Todos tenemos la piel de gallina y un gran escalofrío recorre nuestro cuerpo: llevamos dos días seguidos viendo a los "cinco grandes" y hoy lo hemos hecho de forma única,  especial, inolvidable. Hemos tenido la ocasión de adentrarnos con ellos en el bosque, de apreciar las diferencias entre la madre y las crías. El foco se va posando sobre ellos, una cría se esconde y Oneten la encuentra al momento. Hasta a la progenitora le cuesta más ver dónde se ha escondido su prole que al guerrero masai. Son unos minutos mágicos para los que no tenemos palabras. Cuando se pierden dentro de los arbustos y ya no podemos seguirles más sólo somos capaces de soltar una gran exhalación. A medida que nos alejamos de los felinos y volvemos al campamento, ya bajo un gran aguacero, nos abrazamos y palmeamos sabiendo que hemos sido testigos los seis juntos de un gran regalo de la naturaleza. Hasta ese momento el safari había sido perfecto. Ahora ya somos todos parte de una familia, de la que ha podido ver a cuatro leopardos de noche. Gracias a Jose, a Oneten y a Enkewa llegamos al campamento con una sensación de éxito total, de felicidad y de complicidad. Tenemos pocas y malas fotos del momento, pero lo hemos vivido juntos y no creemos que se nos pueda olvidar jamás.
Los leopardos entran a formar parte de los mejores momentos de estos días de safari en los que, sin ninguna duda, seguimos sorprendiéndonos por haber visto a los "cinco grandes" durante dos días seguidos. Si ver en una misma jornada elefantes, leopardos, leones, rinocerontes y búfalos no es sencillo, conseguirlo durante dos seguidos es señal de que vas con los mejores guías,  con gente que conoce el parque más que su propia casa. Hacerlo, además, sin radio ni avisos de otros coches, es una auténtica maravilla para los que nos gusta la naturaleza y disfrutarla de la forma más exclusiva posible.
Volvemos a hacer repaso y recuento de los cinco mejores momentos, como si de los "big five" se tratara y nos es imposible. Hemos visto a la rinoceronte Sixteen con su cría de apenas dos meses, a Malaika y su camada de cinco guepardos, a cuatro leonas en posición para emprender una cacería. Hemos comido viendo el río Mara y dormido una siesta con los ruidos de los hipopótamos mezclados entre nuestros sueños. Desayunado bajo grandes acacias o con la reserva a nuestros pies. Y hoy, hemos compartido unos minutos con cuatro leopardos sin más luz que la de un foco. Al final, nos salen cinco días completos perfectos llenos de emociones imposibles de apreciar en las fotos ni de explicar en palabras.
Me habían dicho que cuatro noches en Masai Mara bastaban. He estado alguna más y tengo claro que ni pasando un mes entero en Enkewa me cansaría de su gente, de la ilusión con la que cada día salen de safari, ni de ver las escenas diarias que proporciona el cielo y la tierra africano. Sin ninguna duda, es una experiencia absolutamente recomendable y a la que ya estoy intentando poner fecha para repetir.
Asante sana Jose y Marta. Asante sana a Oneten y a Tipira, nuestros guías durante las jornadas de safari. Asante sana a todo el personal que nos ha atendido estos días.  Asante sana pueblo masai por conservar este lugar.

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