miércoles, 29 de julio de 2015

Mi nueva aventura escocesa

No puc veure la mar perquè roman, enfora d'aquí, a l'altre cantó de la ciutat.
Però l'enyor. L'enyor només perquè en veure-la, pens que restes a l'altra banda i que de mar a mar, de riba a riba, hi ha menys camí que de ciutat a ciutat.
(Carme Riera, Te deix amor la mar com a penyora)


Hoy en Ardfern la marea está baja y el sol calienta las algas secas sobre la arena haciendo que todo el pueblo huela a mar. Es un mar muy distinto al mío. Es un mar de color marrón verdoso, a veces negro, nada que ver con el verde azulado mallorquín. Pero, aún así, es mar y huele a mar. Gracias a este olor y al graznido de las gaviotas noto que estoy en una isla y me siento en casa. No importan las tres horas de avión, dos buses y un tren de distancia, al ver el mar me siento cerca de Mallorca.

Banco en el que he encontrado el mejor sitio para escribir y leer

Los días de sol huele mucho a mar, a alga seca, a salitre. Huele a isla, a casa.


Hace diez días que empecé una nueva aventura vital. ¡Y van ya no sé cuántas! Este viaje sin fecha de vuelta definida es el resultado de llevar siete años haciendo lo mismo cada día, el mismo trabajo, las mismas pocas tareas para las que estoy preparada y capacitada, la misma rutina que me ha agobiado y aburrido hasta decidirme a poner tierra por medio, dar un pasito atrás y esperar que sirva para coger impulso en el futuro. Puede que sea mi última gran aventura de "juventud" (si es que todavía podemos considerar los 34 años como juventud) y por eso la estoy disfrutando de una forma muy diferente a las anteriores, con más calma, apreciando más cada avance y cada éxito logrado. Aunque estos éxitos consistan en aprenderme los tres pescados que forman el "trio of fish" que servimos en el restaurante o a servir una Guinness como toca.  

Este es mi momento de descansar, de un descanso trabajando 50 horas semanales en algo que nunca antes había hecho. Es el momento también de perfeccionar mi inglés, de conocer a gente nueva, de volver a compartir habitación y confidencias con una australiana auténticamente desconocida hasta hace nada y una cómplice total desde el mismo momento en que nos conocimos. Es el momento de tomar perspectiva de mi vida desde fuera y ver qué quiero hacer con ella los próximos años. 


 

Algunas imágenes de The Galley of Lorne y de la vista desde el restaurante.


El cómo terminé viniendo a trabajar a The Galley of Lorne Inn, en este pueblo de 400 habitantes situado a una hora en coche de Oban es otra historia que ya contaré. De momento sólo digo que si deseas algo, deséalo de verdad y muévete para conseguirlo. Los sueños se cumplen y puedes acabar trabajando en Escocia, cerca de las Islas Hébridas, viendo focas, delfines, frailecillos y alguna que otra ballena en tus días libres. Puedes dejar atrás tu vida y emprender otra que no sabes hacia dónde más te llevará. Puedes ponerte a servir pintas mientras piensas en tu extenso currículum y en que esto es lo que, ahora mismo, te demuestra que sigues teniendo ganas de vivir tu vida. Al menos, así estoy yo, disfrutando al máximo de este sueño cumplido.

4 comentarios:

  1. A por ello VALIENTE!!! Te sigo y quiero mas!!!

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  2. ¡Ahora eres mi María! Me siento orgulloso de ti y tu modo de enfrentar la vida. ¡Con un par! Vete contando de tus vivencias, y no dudes de que iremos a visitarte en tu salsa. Y con guiness de por medio.
    Un abrazo fuerte

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  3. ¡Esta es mi María!! Tendremos que ir a visitarte para ponernos de guiness hasta donde no digo.
    Pásalo muy bien.

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